El Salvador, Centro América
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Biografía del Padre


El Padre Carlo Vito Guarato nació en Sossano, Italia. A los 14 años, ingresó al Seminario Franciscano y en mayo de 1950 fue ordenado sacerdote. Durante veinte años desempeñó varios cargos en diferentes lugares en su país natal, hasta llegar a El Salvador como misionero en el año de 1970, trabajando como párroco de la Iglesia de La Palma, Chalatenango, donde construyó el Centro de Evangelización San Francisco de Asís. Posteriormente, fue nombrado Superior del Convento San Antonio de Padua en San Salvador.

En octubre de 1986, pocos días después del terremoto, vió a un niño con discapacidad y abandonado al lado de un basurero, que estaba comiendo de lo encontrado en ese lugar; estremeciéndose su corazón de dolor ante la desesperada situación de esta criatura decidió actuar.

Con un nuevo sueño en mente, puesta su Fe en la Divina Providencia y basándose en las Obras de Misericordia, que forman parte de los Principios Franciscanos, el Padre Vito comenzó a reunir un grupo de personas altruistas con cuya ayuda fundó siete meses después de aquel terremoto el “Hogar del Niño Minusválido Abandonado”. Un año después nace la Fundación Hermano Pedro, ahora oficinas administrativas, institución responsable del sostenimiento del Hogar, que es dirigida por un grupo de laicos. En sus inicios, el Hogar acogió a 18 niños en una casa alquilada. Pocos años después, dado que el número de menores protegidos en el Hogar había aumentado considerablemente, el Padre Vito salió nuevamente a tocar puertas. Con el aporte de un terreno por la Orden Franciscana y la incondicional ayuda de la Junta Directiva y de muchos amigos más, el 28 de enero de 1994, el Padre Vito inauguró las instalaciones propias del “Hogar del Niño Minusválido Abandonado en Los Planes de Renderos.

Como humilde servidor, el Padre Vito practicó y cumplió cada día de su vida, los ideales que constituyeron su Código de Conducta: Honradez Absoluta, Sinceridad Máxima, Responsabilidad Conciente, Fidelidad Total, Disponibilidad Generosa, Entrega sin Medida y Amor para Todos. Por su inquebrantable Fe en la Divina Providencia y su incansable trabajo en beneficio de la niñez desvalida e indigente, el Padre Vito dió tan gran ejemplo a las futuras generaciones, que la Asamblea Legislativa lo honró con el Título de “Benefactor Meritísimo de la Niñez Salvadoreña”.

Después de su muerte y con su legado en mente, la Fundación Hermano Pedro, continúa desarrollando esta gran obra de amor y misericordia.